El Dr. Evan Atar Adaha, cirujano de Sudán del Sur, ha sido elegido como ganador del Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR 2018.
Conocido como el Dr. Atar, este cirujano ha recibido la distinción por su extraordinario compromiso durante 20 años prestando de servicios médicos a las personas que se ven obligadas a huir de los conflictos y la persecución en Sudán y Sudán del Sur, así como a las comunidades que los acogen.
El Dr. Atar está afincado en Bunj, en el noreste de Sudán del Sur, donde dirige el único hospital operativo de la región, que atiende a más de 200.000 personas, incluyendo a 144.000 refugiados del estado de Nilo Azul en Sudán y a la comunidad local del condado de Maban, que cuenta con unos 53.000 habitantes.
Su equipo en el hospital de Maban realiza un promedio de 58 operaciones a la semana en condiciones difíciles, con suministros y equipos limitados. De hecho, el hospital no cuenta con provisiones de anestesia general, lo que supone que los médicos deben trabajar con inyecciones de ketamina y anestesia epidural o raquídea.
La única máquina de rayos X está rota; el único quirófano sólo está iluminado por una bombilla y la electricidad depende de generadores que a menudo fallan. Dado que es el único hospital en el Estado del Alto Nilo, muchas veces está saturado de pacientes y tienen que habilitar salas al aire libre.
"El trabajo del doctor Atar durante estas décadas de guerra civil y conflicto es un brillante ejemplo de profunda humanidad y altruismo. A través de sus incansables esfuerzos, se han logrado salvar miles de vidas y un sinnúmero de hombres, mujeres y niños han tenido la oportunidad de reconstruir su futuro".
"A menudo aun a riesgo de propia seguridad, su compromiso de ayudar a las víctimas de la guerra y el conflicto ha resultado extraordinaria y merece recibir la atención y reconocimiento mundial".
En 2017, los refugiados representaron el 71% de los pacientes quirúrgicos, pero su compromiso de tratar a todas las personas con necesidades médicas, independientemente de su origen, le ha valido el respeto tanto de las comunidades de refugiados como locales.
"Aquí tratamos a todo el mundo independientemente de quiénes sean: refugiados, desplazados internos o comunidad de acogida", afirma el Dr. Atar. "Soy muy feliz cuando me doy cuenta de que mi trabajo ha servido para salvarle la vida a alguien o ahorrarle sufrimiento".
El Dr. Atar a veces llega a trabajar hasta 48 horas seguidas y en todo momento está de guardia. Su sacrificio a nivel personal es enorme: vive en una tienda de campaña de lona cercana al hospital, mientras que su familia está en Nairobi, Kenia. Apenas puede visitarlos tres veces al año aprovechando cortos periodos de descanso para recuperarse de su agotador trabajo como médico.
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AP
Mis felicitaciones!!
SJ
doblemente felicitaciones
AP
Buenisimo!!
SJ
Es lo mejor que se puede hacer por los demás.
SJ
Que buen trabajo hecho con dedicación y esmero
